Volvimos a ser criadas… (Ni sueñen que los vamos a dejar)

“Son las mujeres las que hacen las dietas draconianas y someten sus cuerpos a la cirugía, son las mujeres las que se desnudan en discotecas mientras los hombres las jalean y aplauden; son las mujeres, y no los hombres, quienes piensan que su capacidad para acceder a la fama y al éxito depende de lo bien que respondan a una única y reducida imagen de la sexualidad. Si esta es la nueva liberación sexual, se parece demasiado al viejo sexismo como para convencernos de que se trata de la libertad a la que aspirábamos”. Natasha Walter, “Mujeres vivientes. El regreso del sexismo”.

Hoy nos enteramos de que una tienda de ropa en Estados Unidos sacó a la venta un disfraz de “Criada”. Disfraz que está inspirado en la novela de Margaret Atwood, novela que fue popularizada por una serie de Hulu y en disruptivas performances desarrolladas por el colectivo feminista para protestar contra las políticas de Trump en EEUU, en Irlanda y Finlandia para manifestarse en diferentes oportunidades,  y en Argentina para reclamar por la legalización del aborto.

“El Cuento de la Criada” se transformó en el presente en un símbolo contra la cosificación y mercantilización de los cuerpos femeninos configurados como esclavas de una maternidad vinculada a la satisfacción de las clases pudientes.

La novela, escrita en 1985 y pensada como un texto futurista, es en la actualidad una de las reflexiones más certeras acerca de dos cuestiones que atraviesan de manera directa a las mujeres: la explotación sexual, prostitución y trata y los denominados “vientres de alquiler”. Aunque, la obra no hable de esto, y solo represente un cuestionamiento (distópico) a una sociedad, ya en la década del ochenta las mujeres seguían siendo esclavas, criadas y no eran sujetas plenas de derechos.

Hoy, una marca de ropa, que siempre ha sacado disfraces “sexys”, vuelve a colocar a las mujeres en el lugar de “criadas”. Esta no es una “criada rebelde” es una “criada valiente” (¿?). El mecanismo que utiliza es idéntico al de costumbre pero con una variable: vaciar de contenido, banalizar, mercantilizar y cosificar los cuerpos femeninos y feminizados.

¿Qué clase de valentía nos pretende hacer creer la marca de ropa que hay en este disfraz de una mujer objeto?

Ante las innumerables protestas y la reacción rápida del feminismo, que yo celebro enormemente, la marca ha decidido retirar el disfraz:

“Yandy siempre se ha estado, y seguirá estando, a la vanguardia a la hora de alentar a la gente a encontrar su propia versión sexy. Ayudamos a nuestros clientes a sentirse cómodos con su piel, independientemente de quiénes sean o qué elijan usar. Nuestra ideología corporativa está enraizada en el empoderamiento femenino y el empoderamiento de género en general.

En las últimas horas, se ha vuelto obvio que nuestro disfraz de valiente criada de rojo se ve como un símbolo de la opresión de las mujeres, en lugar de una expresión del empoderamiento de las mujeres. Esto es desafortunado, ya que no era nuestra intención bajo ningún concepto. Nuestra inspiración inicial para crear la prenda fue el presenciar su uso en los últimos meses como una poderosa imagen de protesta.

Dada la sincera y sentida respuesta obtenida, respaldada por numerosas historias personales que hemos recibido, estamos retirando el disfraz de nuestra web”.

No obstante, el mensaje ya había sido lanzado. La marca habla de “empoderamiento” como si convertir a una víctima (recordemos que en la ficción las criadas son esclavas) en glamorosa pudiera llamarse “empoderamiento”.

De esta manera, de aquellas emblemáticas acciones con los trajes de las criadas, en las que tuve el enorme privilegio de participar, esas que exigían el aborto legal, seguro y gratuito, donde todas marchábamos gritando que no íbamos a ser más esclavas, que la maternidad y la sexualidad debían ser deseadas, pasamos a una imagen que nos resitúa en ese lugar de objeto para un Otro (varón, blanco y heterosexual).

Otra vez, es el sistema, el orden (liberal y patriarcal) el que nos dice: “ustedes son de nuestra propiedad”. No sólo son de nuestra propiedad, sino que van a consumir y comprar la vestimenta que el Amo quiere que compren. Y no conforme con imponer las reglas de nuestra sexualidad, marcar nuestros deseos desde una mirada andro y falocéntrica configurándonos como “objetos”, la marca ha intentado reapropiarse de uno de nuestros mayores símbolos feministas representado en “la criada rebelde”. Esa que dice “nuestras vidas no se negocian”. Yo agregaría visto el disfraz de “criada”, que ni lo sueñen, ni lo piensen y ni lo intenten porque nosotras ya no somos más parte de su negocio.

Micaela Fernández Darriba, licenciada en Historia del Arte, Crítica de arte, trabaja en La Igualdad en Juego.

23 de Septiembre de 2018

Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de personas

https://tribunafeminista.elplural.com/2018/08/la-rebelion-de-las-criadas/

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