Tapa Nosotras #9 – Ser – 2018

tapa Nosotras Ser

tapa nosotras #9 - ser - 2018

La semana pasada hablábamos de la manera en la que este tipo de medios se resisten al cambio que estamos empujando las mujeres. 
Bueno, esta semana podemos hablar de lo mismo y parece que vamos a seguir hablando. 

¿Qué nos quieren decir con este título? “Quiero un hombre que lleve los pantalones más puestos que yo”.

Ponerse los pantalones quiere decir tener el mando, ser el que manda, el que da órdenes, el que tiene el poder, el que dice la última palabra. Se suele usar mucho cuando se habla de quién toma las decisiones en una familia.

El modelo de amor romántico y estereotípico en el que las mujeres necesitamos “machos fuertes” o “príncipes valientes” hombres que siempre saben más que nosotras, que nos imponen su autoridad y le dan sentido a nuestra vida, ese modelo que es el que promueven y muestran los medios todo el día. El que tiene los pantalones es el que te disciplina, es el que impone su voluntad.

Queremos que dejen de decirnos que las mujeres tenemos que desear eso. Que las mujeres necesitamos eso. Que las mujeres independientes o autodeterminadas necesitamos un hombre que nos ubique, que nos mande, que se ponga los pantalones. Porque ya hay mucho de eso, ya hubo mucho de eso. No queremos más. Porque a ese hombre de pantalones que tiene habilitada la violencia como herramienta, puede ser el que abusa, el que viola o el que mata. ¿Por qué no? Si a veces “se le va la mano”.

¿Qué más dice ese modelo de relación o de vínculo? 
Que la felicidad para las mujeres viene del amor de un hombre, siempre, por eso semana a semana, minuto a minuto nos hablan de lo enamorada que está fulana o de la separación de tal o cual y ahora de paso usan las redes para agitar el morbo y pidiéndole a la gente que opine sobre la separación o del nuevo amor de quien sea.

También dice que la felicidad siempre y sobre todo viene del amor romántico y heterosexual, y para acceder a ese amor, a que nos amen, tenemos que encarnar el estándar de belleza del momento, tenemos que ser “bombas” o “diosas” – es limitado el espectro de adjetivos que las revistas tienen para las mujeres- solo así seremos “elegidas” y deseadas por ese hombre que se pone los pantalones. Este amor del modelito nada tiene que ver con nuestra subjetividad y nuestro deseo, con muestro impulso vital, ni nuestra singularidad, solo podemos poner en juego el culto a nuestra apariecia y el esfuerzo por parecer siempre jóvenes. Ese es el circuito que nos habilita este estereotipo.

No hay nada más que esto, y nos lo dicen a fuerza de repetir estas imágenes de a cientos por día, por todos los medios posibles. 
No hay otra fuente, no hay otros vínculos, no hay otra forma de nutrirse de amor alternativamente, ni siquiera los hijos, ya que funcionan como un desprendimiento del amor romántico, son la frutilla de la torta, viene el amor romántico y como si fuera inescindible, viene la maternidad y la maternidad viene sexualizada porque tenés que ser una embarazada sexi, y después tenés que ser una mamá espléndida. Nunca se corre el foco de la apariencia.

Nosotras sobrevivientes de muchas vidas en esta vida, creemos que el amor es mucho más que un señor de pantalones largos, creemos que hay múltiples maneras del amor, que la vida no es solo buscar “el amor de la vida”, de hecho ni creemos que exista algo así. Creemos que hay mil maneras de amar y ser amadas por diferentes personas que nos acompañen de diferentes maneras en nuestro camino. Ese camino que a veces también necesitamos recorrer solas para saber quienes somos, por fuera de todo esto que nos han dicho que debemos desear. 

Por eso, esta sería nuestra tapa.
¿Cuales serían los títulos de ustedes?