¿Qué pasaría?…

En los primeros meses de este año publicamos una nota en la que mostrábamos lo que parecía ser un cambio en la línea editorial de la Revista del diario La Nación. En enero aparecieron en tapa mujeres de diferentes edades sin sexualizar y hablando de sus trabajos, y sus carreras. E inclusive una tapa estuvo dedicada a la actriz trans chilena y otra a la editora de género del New York Times.

Sin embargo a partir de ahí algo sucedió.  A partir de Abril de 2018 LN Revista volvió a ser fiel a su estilo, negando el espacio de la tapa de la revista y las notas centrales a las mujeres, excepto para la edición de Colecciones “moda” (dos tapas)  por supuesto porque ¿Qué otro espacio podemos ocupar, que otra cosa nos puede interesar a las mujeres?

¿Por qué lo que parecía ser un cambio terminó siendo casi un retroceso?

¿Habrá influido la apertura del debate sobre la legalización del aborto? Es posible porque a las fechas coinciden, a partir de ese momento, las mujeres dejaron de aparecer mujeres en la tapa de la LN, solo 3 tapas y una es de Colecciones.

Hasta este domingo LN le dedicó a los varones 17  tapas, y a las mujeres 9 y entre esas 9, dos son de moda.

Ninguna de las mujeres que lideraron la campaña a favor de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, -sin dudas el acontecimiento político más importante del año hasta hoy- tuvo un espacio en la tapa, tampoco las diputadas de diferentes partidos que en alianza llevaron adelante la estrategia política.

Ninguna tapa se dedicó a la marea de mujeres de todas las edades pero especialmente jóvenes que tomamos las calles, alzamos la voz, rompimos el silencio que nos pesa en la mochila, los millones, de abortos clandestinos de las mujeres que nos  antecedieron.

Nada, absolutamente nada. Sin embargo la primera tapa en la que aparece una mujer después de todo el debate, es Cris Morena, una mujer del  mundo del espectáculo, que ha contribuido a la educación en y con estereotipos de género y por lo tanto a la desigualdad a la perpetuación de la desigualdad que eso implica, de por lo menos dos generaciones.

¿Es cuasualidad? ¿Es una decisión consciente? ¿Hay una voluntad expresa de invisibilizar a las mujeres, a nuestro movimiento, nuestra acción política a favor de nuestros derechos?

No lo sabemos.

Probablemente no lo sabremos nunca.

Pero podemos tomarlo como un indicio, podemos interpretarlo como un indicador de la resistencia constante y permanente que vemos en los medios de comunicación masivos todos los días. Resistencia a considerarnos seres humanos de la misma jerarquía que los varones y no cosas ni adornos, seres inferiores a quienes es necesario explicar el mundo de forma sencilla porque las limitaciones de entendimiento no lo permiten de otro modo.

Se resisten a mostrar que somos actoras politicas, reproduciendo una y otra vez imágenes de mujeres desnudas y sexualizadas para indicarnos de todas las maneras posibles, cuales son los asuntos que debemos atender y cual es el modelo de felicidad para nosotras: Belleza= amor = familia = felicidad.

Por eso los medios hablan de eso 24 horas por 7 días a la semana.

Porque ¿que pasaría si en lugar de reproducir ese modelo que reproduce la desigualdad en el acceso a los derechos y a las oportunidades, que funciona como un molde pequeño y en el que casi nadie entra pero se nos disciplina para encajar mostraran a las mujeres que tienen mucho para decir, que encontraron su voz, que construyen por fuera de las “reglas del mercado”?

¿Qué pasaría?

 

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