Los medios y la gordofobia

Así se alimenta y construye la gordofobia, se refuerza el standard que asocia belleza, éxito y felicidad con delgadez; y la idea de que el culto a la apariencia es el camino hacia el bienestar.

La nota dice que una chica q se sintió humillada porque le dijeron “gorda cerda” en la calle, adelgazó y fue feliz, “por q eligió una vida más sana”, o sea q ¿todas las flacas son sanas y todas las gordas enfermas?

 

Se relata la historia de esta mujer como si hubiera resucitado de la muerte (gordura) y hubiera vuelto a la vida (delgadez), a partir de q bajó de peso, para lo q hizo dieta, fue a una psicóloga, a una nutricionista y se anotó en un gimnasio para bajar de peso, o sea, hizo todo lo q se espera que hagamos para encajar en el standard violento y mutilante q se nos impone, y nos humilla si no encajamos

Y entonces después de hacer todo lo q “debemos hacer” para “ser mujeres” fue feliz, todos sus problemas se solucionaron, mejoró sus relaciones amorosas, volvió a estudiar, y todo fue hermoso y feliz, lleno de unicornios, arco iris, pequeños ponys, mariposas y flores.

Reforzando la idea de que está bien q nos humillen por nuestros cuerpos rebeldes y disidentes, q cualquiera puede gritarnos algo porque somos nosotras las q estamos mal. Es más! está buenísimo q nos humillen en la calle, así aprendemos y nos ponemos las pilas y hacemos lo que hay q hacer. Ser flacas. ¿Q otra cosa? 

No tiene una sola crítica al hecho de que le hayan gritado gorda cerda en la calle, al hecho de q los cuerpos sean territorio de opinión de cualquier desconocido, tampoco tiene una mirada crítica sobre la delgadez como elemento fundamental del standar de belleza y sobre los trastornos enfermedades y violencias q acarrea ese modelo. Nada.

Al no objetarlo da por sentado y normaliza q un cuerpo no hegemónico merece el castigo de la humillación pública. Que la verguenza es una consecuencia necesaria y natural de “ser deformes, gordas, estar falladas” q el problema son nuestros cuerpos, no las violencias q se ejercen sobre ellos en el intento de convertirnos en objetos de consumo.

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