El botox llegó al diario

¿Cómo se normalizan las violencias sobre los cuerpos de las mujeres

¿Cómo naturalizamos que ser mujeres está asociado al dolor?

¿Cómo se nos enseña que ser mujeres duele?

¿Cómo se convierte casi en una obligación someternos a intervenciones en el cuerpo, inyectarnos productos, introducirnos y sacarnos partes, modificar nuestro cuerpo para que se parezca a otros?

¿A cuáles otros?

A los que encarnan el standard de belleza que nos rige, que más que un standard es un modelo de felicidad para las mujeres. Tener esa apariencia que se nos impone, es lo que nos hará visibles, aceptables, y nos convertirá en buenas mujeres.

¿Cómo se instala todo eso?

¿Cómo pasamos de hacernos preguntas a dar por cierto y natural?

Una forma es lo que sucede en estas notas.

Se da por sentado que las mujeres intervienen su cuerpo para parecer más jóvenes sin preguntarse  porqué. ¿Por qué las mujeres agreden sus cuerpos para parecer más jóvenes? ¿Por qué la evidencia del paso del cuerpo en el cuerpo de las mujeres es un tema? ¿Por qué debería ocultarse? Esa sería una nota interesante.

Pero no, casi como una publicidad, solo que ahí sabemos que hay alguien del otro lado intentando vendernos algo.

¿Qué pasa cuando ese mismo contenido aparece como una nota en el diario?

¿Qué pasa cuando nos lo muestran como información?

La noticia, es un  relato de “lo que es” sin cuestionar, que para  “parecer jóvenes” debamos pagar para que nos pinchen la cara con agujas y nos introduzcan sustancias que nos paralizarán los músculos. De eso no se habla, se lo asume como “normal”

“Usos y efectos de los retoques estéticos más pedidos”

“La crisis llegó al cuerpo”

¿Cuál es la crisis del cuerpo? ¿No poder someternos a cortes para introducirnos plásticos? ¿Que no nos inyectemos cosas para aparentar lo que no somos?

Todo indica que es al revés.

 

Y ¿Qué pasa con las imágenes que acompañan las notas?

¿Por qué solo vemos rostros jóvenes, blancos “perfectos”? ¿Por qué se muestran intervenciones sobre rostros que no parecen necesitarlas?

Rostros hegemónicos, con agujas entrando en la piel, como si fuera totalmente natural.

Cada vez más, estos contenidos aparecen como “noticia” en los principales medios del país, legitimando una industria y ciertas prácticas que deberíamos por lo menos problematizar.

Las notas, traen además, nombres de médicxs y profesionales que realizan estas intervenciones, ya que la medicina también se ha convertido en una industria que construye un modelo que nos inseguriza para vendernos “tratamientos”  que supuestamente nos acercarán a ese ideal de “belleza” y “feminidad”.

¿Por qué cada vez nos llegan más imágenes publicidades y noticias que muestran agujas, cortes, prácticas dolorosas, invasivas, que son romantizadas, mostradas como inócuas?

¿No es una forma de  normalizar el dolor? ¿Por qué el dolor no es mencionado?

El dolor aparece en todas las prácticas relacionadas a la belleza como parte de la experiencia vital de las mujeres.

¿A quién le sirve que normalicemos el dolor?

 

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