¿De que hablamos cuando hablamos de culos?

¿Por qué la conversación sobre “los culos” no es una conversación sobre “los culos”? ¿Y por qué los medios pusieron tanto énfasis en hacernos creer que se trata de eso?

Porque de lo que se trata, lo que está por abajo y por encima de esa consigna es un sistema donde la  exposición de ciertos cuerpos cumple un rol central para la reproducción de la cultura patriarcal y de las desigualdad que la caracteriza y de las opresiones de unxs por otrxs.

No se trata de nombres propios, lo que está en discusión es este modelo en el que un grupo pequeño pero poderoso, decide qué cuerpos y que subjetividades valen, son visibles, son “aptas” valiosas, valoradas, y cuáles no lo son ni lo serán. Y ese modelo se construye con imágenes, millones de imágenes a repetición. Imágenes que son millones, pero que muestran a pocas personas, que además son muy similares entre sí. Sus pieles blancas están expuestas, sus cuerpos están sexualizados, sus cabellos son largos, claros, lacios, sus pieles son irreales, la forma de sus cuerpos son idénticas.

Y es un modelo que dice que eso es ser mujeres, que eso es la belleza y que esa es la puerta para la felicidad. Si sos así, el mundo, el entorno, te va a aceptar, desear querer. Si no sos así, bueno, estás mal, estás fallada, estás rota, no encajás, no hay lugar para vos y no vas a ser elegida en los trabajos, y vas a ser buleada en la escuela, y vas a sentir verguenza de vos misma y te vas a odiar, porque eso es lo que hace este sistema con nosotras.

Es una conversación sobre dinero y poder, ¿Qué empresas e industrias deciden cuáles cuerpos son los que van a ser utilizados para construir el modelo en el que no encaja el resto?

¿Ganan dinero las personas cuya imagen es utilizada por esas industrias para construir  un modelo que inseguriza al resto e induce al consumo de productos que no sirven para nada?

¿Cómo son esos circuitos de circulación de dinero e influencias? ¿Cómo es el vinculo entre medios, agencias de publicidad, industria de la moda y de la cosmética? ¿Y la medicina? ¿Qué hacemos con la publicidad encubierta de modelos e influencers que publicitan tratamientos y productos para que nos veamos como ellas?

También  es una conversación sobre el racismo, porque ese mismo sistema de exposición de los cuerpos, es el que dice que solo las pieles blancas valen, que solo los rasgos europeos valen, que si sos negrx, aborigen, o descendiente de los habitantes originarixs de estas tierras, sos invisible, sos menos, no hay lugar para vos. Y lo que te queda es la verguenza. Y tus hijas van a recibir bullying por negras, por migrantes, por no encajar, y van a sentir verguenza, de ellas y de vos, y si hay verguenza, no hay poder. Y si no hay poder, para nosotrxs es porque el poder sigue estando siempre en las pocas manos de quienes lo tuvieron siempre y siguen moviendo los hilos del sistema. 

 

Es una conversación sobre el poder; el poder que se expropia cuando se nos enseña desde la infancia, que el único valor para las mujeres es la apariencia, es encarnar el standar de belleza imposible y racista, es que si no lo encarnás, no valés nada, y va a haber millones de personas que también lo aprendieron y estarán dispuestas a señalarlo.

Es una conversación sobre las identidades no binarias que están excluidas de la representación visual en todos los ámbitos masivos.

Es una conversación sobre la invisibilización de lxs viejxs, o más bien de toda persona que haya pasado los 40 años y no tenga la apariencia de una de 20.

Es una conversación sobre el capitalismo neoliberal que nos está arrazando porque no hay empoderamiento individual si no hay una construcción colectiva que nos contenga y abrace, esta propuesta de pensar que alguien se empodera consumiendo lo que sea necesario para encarnar un standard de belleza que oprime al resto es negar a lxs otros. Pensarnos sin asumir la responsabilidad que tenemos incidiendo en los otrxs es cruel. También es cruel la propuesta mercantilista de  pensar el cuerpo como un instrumento como algo externo a nosotrxs, como una mercancía, como si pudiéramos ser sin cuerpo, anularlo. Somos nuestro cuerpo y  nuestra existencia es a través del cuerpo, ahí se aloja el registro de lo vivido.

También es una conversación sobre qué mundo queremos construir, si es que queremos cambiar este sistema que nos oprime y aplasta, que reproduce las desigualdades de género y sociales.

Qué culos se muestran y qué culos se invisibilizan es una conversación profundamente política, por eso no es casual que los medios la hayan levantado y tomado como una discusión “de minitas”. Es una conversación politica porque nos en el fondo nos interpela a las mujeres, interpela nuestras prácticas, nuestras decisiones, construcciones y la manera en la que respondemos al atroz bombardeo de imágenes de culos todos iguales.  

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