34 Encuentro Nacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans

Este fin de semana fue el 34 Encuentro Nacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans en el que fuimos 500.000 en La Plata, debatimos, nos encontramos, aprendimos, construimos y marchamos. Miles de miles en disidencia con este orden social que nos oprime y disciplina nuestros cuerpos/ subjetividades. Una disidencia expresada en nuestro color de piel, nuestras redondeces, edades, cicatrices, la forma en la que expresamos el género y en la que hackeamos la noción misma de género.

Disentimos en nuestros gestos, no somos sumisas ni modosas, no nos callamos, no estamos dispuestas a entregarle nuestro tiempo y dinero a las industrias que nos proponen tratamientos para convertirnos en algo / cosas que se acerque al modelo hegemónico que nos mutila, que nos siembra la vergüenza y nos despolitiza. Disentimos en nuestra sexualidad y en las preguntas que proponemos y nos hacemos.
Disentimos ocupando la calle.

No solo somos disidentes, somos rebeldes, insurrectas y subversivas. Si, subversivas. Queremos subvertir este orden social, político y económico que nos quiere cosas, alienadas y calladitas, infantilizadas y despolitizadas, todas igualitas salidas de la cadena de producción de la industria de la moda, la medicina estética y las cosméticas.

Nuestra disidencia molesta. Nuestra rebeldía también. Nuestra politización más.
Por eso desempolvan estos discursos centenarios de cuando las sufragistas luchaban por el voto. Creen que nos insultan diciéndonos FEAS, cuando ser feas es no encajar en el modelo de belleza que definen los dueños como único valor para quienes nacemos con vagina. Nos quieren hacer creer que si nos hacemos feministas no es por valientes, inteligentes, disidentes, rebeldes, libertarias, luchadoras y subversivas sino por feas, material de descarte, indeseables, “incogibles” por varones, como si fuéramos cosas, accesorios de su masculinidad, y entonces solo podemos aspirar al consuelo del lesbianismo, como si no fuera una elección libre, amorosa y rebelde el amor entre nosotras.

Cómo si no eligiéramos también ser lesbianas.
Para nosotras ser F.E.A.S. (Fuertes en Acción Sorora) es un orgullo, nos sentimos más F.E.A.S. que nunca.

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